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Unidos somos más fuertes | Carlos Guerrero Yamarte


Bien lo decía la activista y escritora estadounidense Hellen Keller en uno de sus más amplios discursos “Solos podemos hacer muy poco; unidos podemos hacer mucho”, y sin duda ha sido un legado que le ha dejado a la humanidad, especialmente cuando nos encontramos en situaciones difíciles y que demandan unión para poder hacerle frente a los obstáculos. Tal es el caso de los venezolanos.

Venezuela es hoy un país hecho pedazos y con estadísticas que traspasan el papel y se palpan en cualquier lugar al que uno puede ir. Comunidades enteras con precarios servicios públicos: sin agua, sin electricidad, sin gas doméstico, altos índices de inseguridad, escasez de transporte público, desabastecimiento de comida y medicinas. El país está herido por todos sus costados y los ciudadanos sufrimos estas calamidades ante un régimen indolente que se ha impuesto en el poder, como todos sabemos, a sangre y fuego; cobrándose la vida de cientos de personas que han caído victima de la represión y miles que mueren por desnutrición o por la falta de una medicina.

Los ciudadanos lo sufrimos, claro está, pero debemos de pasar de la queja cotidiana a la acción constante en exigencia de nuestros derechos, pues es muy común escuchar en la cola de una panadería o de un banco críticas validas contra el régimen chavista, críticas que todos los ciudadanos tenemos de menor a mayor medida, pero es importante que convirtamos nuestras quejas en acciones concretas. Cuando a un barrio de Maracaibo le cortan el servicio eléctrico por cuatro o seis horas, los vecinos deben cerrar filas entre sí y organizar una protesta pacífica para exigir la restitución de dicho servicio, los ciudadanos no podemos sentarnos en las aceras a esperar que llegue la luz y aplaudir porque al fin la vemos, igualmente con el agua, bien es conocido que en los últimos días en sectores de Caracas y Maracaibo una ola de manifestaciones vecinales han venido alertando por la escasez del vital liquido y justamente eso es lo que debemos hacer todos, pero eso sí, unidos en un solo bloque que busque la defensa de nuestros derechos constitucionales aunque nos estemos enfrentado a una dictadura que no respeta la carta magna.

Las protestas de las enfermeras que suman casi un mes, así como la del personal médico, profesores y obreros universitarios o la del sector eléctrico son completamente justas por sus derechos salariales que en la actualidad están pisoteados por la cúpula corrupta que mal gobierna a Venezuela. Cada reclamo que estos y demás sectores hagan debe estar respaldado por los ciudadanos y los partidos políticos, sí, y debo acotarlo aunque a muchos esto les moleste. Sin unidad gremial, estudiantil, sindical, profesional y política los ciudadanos jamás podremos superar el hartazgo al que nos ha llevado el nefasto sistema socialista de control social, solo unidos podemos lograr los objetivos planteados, pero si cada quien apuesta por un dibujo libre probablemente fracase porque el elemento principal que tienen las sociedades para avanzar hacia el desarrollo y superar épocas oprobiosas como la que hoy en día vivimos los venezolanos, es la unidad.

Los partidos y movimientos políticos, algunos habilitados temporalmente y otros inhabilitados, deben concentrarse en la búsqueda insaciable de un entendimiento que lleve a una estrategia común, no quiero dar a entender que con esto se suprimen las diferencias, en lo absoluto, pero ante el reto histórico que se nos ha colocado, debemos cerrar filas necesariamente, abandonar aventuras personalistas que terminarán siendo suicidas ante las tropelías del régimen que saca provecho de cada división en el sector opositor y eso evidentemente fortalece la línea discursiva y anímica de la dictadura mientras que los venezolanos que aún mantienen esperanzas terminan cayendo en frustraciones que debilita aún más la resistencia.

Cuando los venezolanos entendamos detalladamente que solo a través de la unidad podemos derrotar a la anti política, al populismo y las ideologías decimonónicas que a lo largo de la historia solo han expoliado y masacrado a pueblos enteros, a partir de allí, podemos articular una estrategia que permita el retorno al país de la democracia y la libertad. Es fundamental entender que los tiempos de escaramuzas internas deben pasar al plano de acciones concretas, porque les exigimos a los ciudadanos que se articulen pero como políticos somos incapaces de escucharnos entre nosotros y de presentarle a todos una  hoja de ruta. No es momento de tweets incendiarios que alimenten la discusión estéril, eso se lo dejamos a los menos dispuestos del teclado que nunca hacen nada, los que realmente tenemos la voluntad de ser un auxilio propio debemos unirnos en el objetivo principal y común que tenemos: Venezuela.

Artículo escrito por Carlos Guerrero Yamarte (@SrVenezolano), director deSubversión en letras y estudiante de Periodismo en la Universidad del Zulia (LUZ)

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