La distancia entre lo que éramos y lo que somos ahora salta a la vista Las capitales de países dominados por tiranías siempre son un enigma; guardan algo de atractivo. Por alguna razón, siempre hay alguien que, aunque no simpatice con el régimen impuesto, siente la necesidad de viajar allí, de conocer y de explorar más allá de donde son expulsados diplomáticos, agentes extranjeros, periodistas y hasta ciudadanos comunes. Caracas es un ejemplo. Durante dos décadas, la capital venezolana estuvo casi cerrada para todo aquel que no fuese un adepto o aliado del régimen. Y quienes llegaban debían recorrerla bajo la mirada punzante de los ojos de Hugo Chávez. De esto nunca fueron víctimas los periodistas, cineastas o propagandistas de la tiranía, como Sean Penn y Oliver Stone . Fueron 27 años donde se recibió con honores de Estado un importante número de criminales de talla mundial, mientras el país le daba la espalda a los aliados de toda la vida. Fue en esa Caracas que qui...
Subversión en letras
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