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La capitulación de la Revolución | David Caballero

 

Una a una se han ido desdibujando todas las mentiras con las cuales durante años el régimen mantuvo en control y aislamiento a Venezuela y sus riquezas
El régimen que ha tiranizado a Venezuela durante un cuarto de siglo llegó al poder y se mantuvo en él gracias al arte de la mentira y el engaño, muchos de los cuales quedaron en evidencia durante años de abusos y otros se desmontaron apenas se concretó la operación Resolución Absoluta, que el pasado 3 de enero depuso al sátrapa Nicolás Maduro del poder, y otros que se irán cayendo con el pasar del tiempo. 

La invencibilidad de la revolución bolivariana fue el primer mito desmontado. La defenestración de Maduro tomó a todos por sorpresa y nadie pudo responder siquiera a lo que estaba ocurriendo. Cuando el presidente Trump anunció que Estados Unidos tenía en su poder al tirano venezolano, cada uno de los cabecillas del régimen se apresuró a actuar por separado, sin una línea clara, sin un mensaje preciso. Tantos años vociferando estar preparados para un momento así y, cuando llegó, la improvisación fue su único recurso. 

Posteriormente cayó también la tan jurada lealtad absoluta de los revolucionarios hacia su líder. Si Delcy Rodríguez retrasó su juramentación como presidenta encargada, no fue por fidelidad a Maduro, sino para intentar mantener las formas y ocultar al máximo su satisfacción por ser ahora la mandamás venezolana, pues desde un primer momento Washington reveló que ya había contacto con ella para que asumiera las riendas del país y facilitara la transición. Aguas abajo, en el PSUV y en todo el movimiento chavista, pareciera que nadie cuestiona la jugada de los hermanos Rodríguez, durando la lealtad a Maduro lo mismo que duró el bombardeo a Caracas. 

Más adelante rodó por los suelos toda la retórica antiimperialista de la cual alardearon por años, desde el inicio de la era Chávez. Hasta el cansancio gritaron que nunca más un yankee pondría sus manos en las riquezas petroleras del país. Sin embargo, cuando el Tío Sam dejó de amenazar y pasó a la acción, se abrieron los negocios de Pdvsa con el gigante del norte. “Tomaremos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo. Lo venderemos a precios de mercado, no con los descuentos que recibía Venezuela”, anunció el presidente Trump. Luego de eso comenzaron a llegar las comunicaciones de Pdvsa donde se corroboraba todo. Venezuela vuelve a hacer negocios con el “imperio”. 

Poco a poco, el “nuevo gobierno”, encabezado por Rodríguez, ha ido sucumbiendo a las peticiones y exigencias de Estados Unidos. ¿Qué pensaría Chávez si pudiese ver a sus herederos rendidos al “imperio criminal”? ¿Qué estará pensando el mismo Maduro, que durante años confrontó a los Estados Unidos, viendo que su sucesora hace todo lo contrario para garantizar no tener su mismo destino? Ya se observan los movimientos para la reapertura de la embajada americana en Caracas —o quizás una delegación de gobierno—; además, Delcy ya anunció su intención de visitar Washington para reunirse en persona con Mr. Trump, evento que desde Caracas echaron para atrás solo cuando se enteró otro de los cabecillas del régimen, a quien no le gustó mucho esa decisión. Por cierto, todo confirmado por la prensa internacional. 

Una a una se han ido desdibujando todas las mentiras con las cuales durante años el régimen mantuvo en control y aislamiento a Venezuela y sus riquezas. [Lea Nadie puso la cara, pero todos quieren el premio]

Pero hay otras que, aunque ya desmontadas y evidenciadas, no terminan de revelarse desde las esferas políticas chavistas: la victoria de la oposición y de Edmundo González Urrutia en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. 

Aunque la oposición pudo demostrar su victoria gracias a la estrategia de resguardo de las actas, ideada y planificada por María Corina Machado y sus asesores, y ejecutada por miles de militantes de las fuerzas opositoras en cada centro de votación por todo el país, el chavismo fue incapaz de reconocer su derrota, tan grande como el anhelo de los venezolanos por su libertad.

En el chavismo saben que esto fue así, y solo pueden creerse tamaño fraude los dirigentes de base del PSUV, esos mismos que aún creen que es posible el retorno de Maduro y se reúnen en plazas a hacer bulla y nada más, insultando a Trump e imaginando que aún tienen algo que “defender”. 

Estados Unidos ha ideado un plan en tres fases para garantizar el retorno a la democracia en Venezuela: primero la estabilización, segundo la recuperación económica y tercero la transición. Y como Washington ha venido haciendo exigencias, quizás entre la segunda y la tercera fase acaben pidiendo que se muestren esas actas. Sería la última gran verdad en salir a la luz y, finalmente, los venezolanos tendrán la nación libre que tanto desean y merecen.

➨ Artículo escrito por David Caballero, periodista, con sede en Madrid (España)

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