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Maduro ahonda la crisis y termina por aislar a Venezuela | Carlos Guerrero Yamarte

El líder chavista solo confía en el apoyo de China y Rusia para permanecer en el poder

Venezuela se ha convertido oficialmente desde el domingo en un Estado fallido cuyo gobierno carece de legitimidad frente a la comunidad internacional y ante más del 55% de sus ciudadanos que se abstuvieron de participar en las elecciones presidenciales convocadas por el chavismo y en las que Nicolás Maduro ha salido dudosamente reelecto como presidente para el periodo 2019-2025.

La convocatoria de dichos comicios presidenciales y el posterior resultado han sido ampliamente criticados por países latinoamericanos así como por Estados Unidos, la Unión Europea e instituciones internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) quienes han servido como altavoz de la marginada oposición venezolana que ha boicoteado las elecciones manifestando que el veredicto final ya estaba listo y a la espera del domingo para imponer a Maduro por encima de la voluntad de las mayorías que, acatando el llamado del Frente Amplio Venezuela Libre, decidieron no convalidar la farsa electoral y dejar la candidatura del heredero de Chávez en solitaria, sin embargo, la estrategia aunque funcionó, no fue respaldada por el chavista disidente Henri Falcón que decidió unilateralmente postularse a la presidencia en un acto calificado por la dirigencia opositora como “colaboracionista”, incluso, Delsa Solorzano, veterana diputada opositora y activista por los Derechos Humanos, llegó a comparar a Falcón en una entrevista con la BBC con Philippe Pétain (político y militar francés que colaboró con los nazis mientras era presidente).

A pesar de las críticas en contra del proceso, el chavismo ha decidido huir hacia adelante y se enfrenta a las decisiones que el Grupo de Lima tomará en las próximas horas, así como a las sanciones impuestas por la Administración Trump que prohíbe cualquier tipo de negocio con la compra de deuda venezolana y a la petición de Luis Almagro, secretario general de la OEA, que ha exigido un “gobierno de transición” en la nación sudamericana para que de él derive, según sus palabras, un “sistema electoral legitimo”. Sin embargo, Maduro y su diplomacia están aferrados al respaldo que les llega desde Pekín y Moscú, cuyos regímenes han declarado su reconocimiento a las elecciones del domingo y a sus cuestionados resultados. Rusia, ha dicho que espera que las sanciones de Estados Unidos no afecten a sus compañías en Venezuela mientras que China se ha mostrado más cauta.

Visto esto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ya ha proclamado a Maduro en el cargo de presidente para el periodo 2019-2025 en palabras de la flamante Tibisay Lucena, presidente del ente electoral controlado por el chavismo, quien se ha rasgado las vestiduras para defender la “pulcritud” del proceso y sus resultados, igualmente ante la duda de millones de venezolanos que no están seguros qué significa para la militante comunista la palabra “pulcritud”, tal vez puede ser limpieza de la escena del crimen que se traduce a lealtad a la dictadura.

En el mismo acto, Maduro ha aprovechado la situación para anunciar la expulsión del país del encargado de negocios de Estados Unidos, Todd Robinson y del ministro-consejero de la Embajada estadounidense en Caracas, Bryan Naranjo, estas decisiones llegan después de las sanciones que ya comienzan a llover sobre el débil techo del Palacio de Miraflores. Ante esto, la situación económica y social de Venezuela se continúa agudizando y provocando victimas como miles de venezolanos que diariamente huyen del país ante la embestida del régimen chavista que se ha negado a aperturar un canal humanitario que facilite la entrada al país de alimentos y medicinas que según cifras de escasez supera entre el 70 y 90 por ciento respectivamente y sigue cobrándose la vida por la desnutrición y la falta de medicinas e insumos en los hospitales públicos que están a punto de colapsar.


  • Artículo escrito por Carlos Guerrero Yamarte | @SrVenezolano

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