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La Constitución es el camino


Tal como lo establecen los artículos 5, 6, 71, 72, 328, 333 y 350 de la Constitución, el pueblo de Venezuela debe permanecer firme a su tradición de lucha por la independencia, la democracia y la libertad

Vivimos en el país más rico del planeta, el país con la mayor reserva de petróleo, de gas y de oro. El país con mayor potencial turístico y con una inmensa calidad en recursos humanos. Aunque sea difícil de creer, el “gobierno” de éste mismo país, tiene a su pueblo buscando comida en las basuras de las calles venezolanas. Tiene a sus niños desmayándose por desnutrición y a sus abuelos sometidos en largas colas para ver si consiguen algún medicamento o alimento.

Hoy, en la Venezuela del hambre, la corrupción y represión, no se piensa –desde el gobierno– en las lastimadas familias venezolanas, en la miseria que hoy asecha nuestras calles y en la inmensa oscuridad que rodean nuestros hogares. Muy al contrario, la cúpula gobernante solo busca de forma esquizofrénica atornillarse aún más en el poder, cueste lo que le cueste.

Ante esto, el bravo pueblo venezolano, en una muestra de dignidad y unido como un solo pueblo, sale a las calles en cada rincón de Venezuela a luchar por su libertad contra un régimen que rompió el hilo constitucional y democrático, desenmascarándose tal cual es: una dictadura. Es nuestro derecho y nuestro deber, defender y hacer respetar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

¿Cuánto más claro quieren que hable el pueblo venezolano?, ¿Cuánto más tenemos que gritar?

La Asamblea Nacional Constituyente no es más que un fraude que atropella inicialmente los artículos 5 y 6 de nuestra Carta Magna, los cuales contemplan que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo y donde se estipula el derecho al voto directo, secreto y universal. Adicionalmente, se vulneran los principios de la democracia participativa y protagónica, así como la progresividad de los derechos humanos.

Hoy el régimen de Nicolás Maduro se encuentra débil, desahuciado, pues hace mucho perdieron al pueblo. Por ello nace la afirmación de que “si no pueden con votos, usarán las armas” para mantenerse en el poder. Me pregunto, ¿Permitirán las Fuerzas Armadas que acribillen al pueblo?

El rol histórico de la Fuerza Armada Nacional ha devenido en el acompañamiento como garantes de la República, así lo hicieron cuando en voz de Juan Crisóstomo Falcón, tras la Guerra Federal, acompañaron la promulgación del decreto de garantías. Mismo decreto, que establecía el derecho a la vida como un derecho inalienable, el derecho a la propiedad, el derecho a la libertad de expresión y el derecho al voto de todos los venezolanos.

Hace unos días, un soldado de la aviación, utilizado y bajo las ordenes de sus esquizofrénicos superiores, disparó al futuro de nuestra nación, a un joven que perdió la vida por alzar su voz exigiendo respeto a la Constitución. 

Las Fuerzas Armadas, herederas del ejército de Bolívar, como guardianes y garantes de la Constitución, deben ponerse del lado de un pueblo que clama en las calles libertad. No queremos una Fuerza Armada del lado de la oposición, queremos un ejército que esté del lado de la Constitución. Es su deber hacer respetar los artículos 328 y 333 de nuestra Constitución.

El artículo 333 de la Carta Magna nos obliga a todos los venezolanos a restituir el orden constitucional: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerzas o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. Bajo este artículo debemos desconocer la fraudulenta convocatoria a la Constituyente que pretende pisotear –aún más– al Estado de Derecho venezolano.

Nicolás Maduro y su régimen han dado un golpe de Estado a la Constitución, a las instituciones del país y, por ende, a la democracia. Toda acción que pretenda imponer la dictadura de ahora en adelante, de acuerdo al Artículo 350 de la Constitución Nacional, no puede ser reconocida ni obedecida por nadie.

La Asamblea Nacional, enmarcada en sus principios y deberes constitucionales, debe nombrar de forma inmediata a los nuevos Magistrados del TSJ, aunado a este nombramiento, se deben designar a los nuevos Rectores del CNE. Ya con los nuevos poderes legítimamente constituidos, debemos seguir las vías planteadas en la Constitución, para que mediante la renovación de sus instituciones y elecciones libres, restituyamos el hilo constitucional.

Y, precisamente, cuando digo que la Constitución es el camino, es porque en ella hoy tenemos la hoja de ruta para que los venezolanos expresemos nuestra soberana voluntad.

El artículo 71 de la Constitución contempla: “Las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo por iniciativa del Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; por acuerdo de la Asamblea Nacional, aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes; o a solicitud de un número no menor del diez por ciento de los electores y electoras inscritos en el Registro Civil y Electoral. También podrán ser sometidas a referendo consultivo las materias de especial trascendencia parroquial, municipal y estadal. La iniciativa le corresponde a la Junta Parroquial, al Concejo Municipal, o al Consejo Legislativo, por acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; al Alcalde o Alcaldesa, o al Gobernador o Gobernadora de Estado, o a un número no menor del diez por ciento del total de inscritos e inscritas en la circunscripción correspondiente, que lo soliciten.” 

A través del Referendo consultivo los venezolanos podemos –con o sin el CNE– manifestar nuestra voluntad en un Plebiscito donde participemos todos los venezolanos. La pregunta sería simple: ¿Desea usted que Nicolás Maduro termine su período como Presidente de la República? Sí o No. 

El artículo 72 constitucional nos reafirma: “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables.”

Hace 60 años, el 15 de diciembre de 1957, se realizó un Referéndum similar al propuesto, precisamente por otro dictador, el general Marcos Pérez Jiménez, quien también se inventó un CNE a su medida y se robó unas elecciones con el único objeto de quedarse en el poder. Precisamente eso fue lo que despertó en los venezolanos sus ganas de luchar. Al día siguiente de ese Plebiscito hasta el aire que se respiraba había cambiado. Era un país entero que, incluyendo a los militares honestos, decidió recuperar su derecho a elegir su futuro.

El próximo 16 de julio debemos legitimar este Plebiscito donde le preguntemos a cada ciudadano si desea que Nicolás Maduro continúe o no en Miraflores.

Este 24 de Julio, día del natalicio de nuestro Libertador Simón Bolívar, deben nacer 30 millones de libertadores que salgamos a levantar nuestra voz en las calles como la inmensa mayoría que somos.

Tal como lo establecen los artículos 5, 6, 71, 72, 328, 333 y 350 de la Constitución, el pueblo de Venezuela debe permanecer firme a su tradición de lucha por la independencia, la democracia y la libertad.

En nuestras manos está luchar sin miedo para hacer respetar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, nuestra democracia, salvar a Venezuela y salvar la República de nuestros hijos. Es momento de persistir, nunca desistir. Nuestro espíritu de lucha no podrá ser doblegado. Ahora o nunca.



Orlando Chacón | @OrlandoChacon_

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