Los queremos a todos, sin condiciones y cuanto antes. Pero no queremos complicidades
El anuncio de una ley de amnistía, hecho el pasado viernes 30 de enero por Delcy Rodríguez, ha causado gran expectación en Venezuela. En todos los círculos se especulaba que el “parlamento” discutiera este martes el proyecto legislativo. Pero no fue así: el chavismo decidió dilatar el proceso.
Elaborar un borrador desde cero es solo perder tiempo y diluir el asunto. Todo lo que debía hacerse era desempolvar el proyecto de ley aprobado por la Asamblea Nacional de mayoría opositora hace 10 años —el cual engavetó el chavismo— y asunto zanjado. Sin embargo, todo apunta a que algunos círculos del chavismo pretenden imponer una amnistía con condiciones; esto es: para algunos sí y para otros no, y ellos tendrán el poder de decidir. ¿Serán capaces de retar así a la Casa Blanca, que los observa de cerca?
En declaraciones a la prensa, la exministra y ahora diputada Iris Varela, de las chavistas más radicales, ya condicionó: “hay delitos tan graves que no son posibles de ser perdonados ni con indultos ni con amnistía”. Por supuesto que era mucho pedir que ellos reconocieran la inocencia de los presos políticos, cuyo “delito imperdonable” es pensar distinto.
Alargar la presentación de la ley, sumado a los comentarios de la diputada, son señales de alerta para los venezolanos. Hay que ser cautelosos con este asunto y observar los movimientos del chavismo. Sobre todo cuando los “diputados opositores” de la llamada Fracción Libertad, quienes dicen ser la representación del venezolano que pide un cambio, no pueden ni siquiera pedir el derecho de palabra porque se lo niegan —dicho por el propio Tomás Guanipa (Unión y Cambio)—, lo que ya nos adelanta que el chavismo va a jugar solo en la aprobación de esta legislación.
Mientras Guanipa, flanqueado por Nora Bracho (Un Nuevo Tiempo), se quejaba en Caracas y parecía exigir una amnistía total, en el Consejo Legislativo del Estado Zulia, Carlos Manuel Rosales —hijo de Manuel Rosales, líder eterno de UNT— pactaba con el chavismo regional la pronta discusión de un proyecto de acuerdo en respaldo de la ley de amnistía. La congruencia y la coherencia ausentes. ¿Va el partido azul a respaldar una ley cuyo borrador aún no conocen? ¿Le dedican fe ciega a un proyecto de ley sin conocer su contenido?
Parece que no hay acuerdo entre los diferentes liderazgos. Allá dicen una cosa y por acá hacen otra. Tal parece que la falta de preparación para asumir el reto político que supone una transición los dejó sin planes y actúan solo bajo improvisación, pues no se puede olvidar que en esa alianza compuesta por Un Nuevo Tiempo y Unión y Cambio se negaron a una salida de Maduro por la fuerza, hasta que se hizo de madrugada el 3 de enero.
Una ley de amnistía no es precisamente lo que Venezuela esperaba. Lo que el país desea realmente es la liberación de todos los presos políticos sin condiciones. La amnistía solo es un instrumento de propaganda de los Rodríguez para disfrazarse de seres bondadosos y piadosos. Si el “perdón” llega sin condiciones, por supuesto será bienvenido por una nación que clama paz social, reconciliación y reencuentro.
Mientras tanto, lejos de estar expectantes, los venezolanos, junto a esas madres que llevan semanas de vigilia frente a los centros de detención, nos mantenemos vigilantes de este proceso. Los queremos a todos, sin condiciones y cuanto antes. Pero no queremos complicidades.
➨ Artículo escrito por David Caballero, periodista, con sede en Madrid (España)
Ma
ResponderEliminarEXCELENTE ARTÍCULO.. MÁS CLARO QUE AGUA DE MANANTIAL PURA.. LIBERTAD PARA TODOS LOS REHENES DEL RÉGIMEN DICTATORIAL. "SIN CONDICIONES NI COMPLICIDAD ES" PUNTO Y FIN!!
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