Al interior de los hogares del país los venezolanos se preguntan si efectivamente se materializará el tan esperado “cambio de régimen” o si solo se trata de una componenda
La Operación Resolución Absoluta que se ejecutó el pasado sábado 3 de enero en Caracas con el objetivo de capturar a Nicolás Maduro resultó un éxito estratégico y militar para Estados Unidos, sin embargo en Venezuela priva la incertidumbre, las expectativas, la tensa calma y la prudencia ante escenarios que la población desconoce y que generan mayor confusión.
A pesar de que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, están en manos de la justicia estadounidense para un proceso judicial que se vislumbra largo, en Venezuela la situación se mantiene “igual”, por lo menos a los ojos de los ciudadanos que siguen presenciando la permanencia de la misma estructura gubernamental con los mismos rostros que rodeaban al líder chavista.
Delcy Rodríguez, entronada como presidente encargada, su hermano, Jorge Rodríguez, designado nuevamente al frente de la Asamblea Nacional; Vladimir Padrino López, el todopoderoso ministro de Defensa, y Diosdado Cabello, ministro del Interior y “hombre fuerte”, son los rostros que a diario, después de aquella trágica noche para el régimen, mantienen la narrativa antiestadounidense, exaltando valores patrióticos y comparando a Maduro y Flores con próceres independentistas.
Al interior de los hogares del país los venezolanos se preguntan si efectivamente se materializará el tan esperado “cambio de régimen” o si solo se trata de una componenda que ha eliminado a la cabeza del aparato estatal para ser sustituida por otra a cambio de jugosos acuerdos económicos que contraponga el petróleo sobre la libertad y democracia.
Sin embargo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha explicado un proceso de tres fases que Washington ha diseñado para el país caribeño y que esperan conseguir con la dudosa cooperación del régimen que ahora lidera Rodríguez.
Las fases, de acuerdo a Rubio, son las siguientes:
1.- Estabilización: contener el colapso institucional y garantizar un mínimo orden.
2.- Recuperación: reactivar la economía y el petróleo, asegurando acceso de Occidente y control de ingresos así como reconciliación nacional.
3.- Transición: avanzar hacia un nuevo marco político condicionado al éxito de las dos fases previas.
En el marco de estas fases, Rubio informó que Estados Unidos se hará con entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, los cuales se venderán a precios del mercado y el destino final de los recursos será controlado por Washington para el “beneficio del pueblo venezolano”.
Aunque algunos aspectos del panorama en general parecen ir detallándose a medida de que pasan los días, entre los venezolanos sigue reinando la incertidumbre que se acrecienta a medida de que surgen declaraciones que parecen más en dirigirse a bases electorales antes que a la realidad de las acciones inmediatas.
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