A Cabello le ha tocado aceptar las medidas y decisiones de su archienemiga, Delcy Rodríguez, quien fielmente está aceptando las órdenes que le llegan desde Washington
Con gritos, en televisión o en una concentración, Diosdado Cabello, el todopoderoso ministro del Interior y vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), advertía a Estados Unidos de que si se atrevía a lanzar un ataque contra el régimen chavista no recibiría “ni una sola gota de petróleo” de parte de Venezuela. Pero su narrativa cambió después del 3 de enero.
Quien anteriormente se mostraba desafiante, iracundo, amenazante y sarcástico, hoy ha adoptado una postura de hombre tranquilo, relajado y cuidadoso al hablar. Parece que piensa cada palabra antes de mencionarla. Pues su imagen luego de aquellas amenazas que quedaron vacías lo han convertido en un hazmerreír en las redes sociales y en las conversaciones políticas entre familiares y amigos dentro y fuera del país.
A Cabello le ha tocado aceptar las medidas y decisiones de su archienemiga, Delcy Rodríguez, quien fielmente está aceptando las órdenes que le llegan desde Washington, donde el presidente Donald Trump le ha halagado diciendo que es una mujer “fantástica” porque le entrega todo lo que le pide. ¡Quién lo diría!
Sin embargo, ni los venezolanos ni Estados Unidos se fían de Cabello, saben que es un hombre despiadado, artífice de la persecución y represión, cabeza de los cuerpos represivos y carcelero de prisioneros políticos, a quienes ha exhibido en televisión como un trofeo cuando les ha ordenado capturar.
Pero en estos momentos Diosdado Cabello parece un tipo comedido. Él sabe que su amenaza de frenar el envío de petróleo y la otra, un poco más rocambolesca, de convertir a Venezuela en “otra Vietnam” lo han dejado como fanfarrón ante el mundo entero.
Prueba de la nueva prudencia y tranquilidad de Cabello es que su programa de televisión ahora es transmitido desde una especie de oficina o cuarto cerrado, con equipos de producción reducido y sin el tradicional público que le aplaudía cuál fócido ante cualquier comentario despectivo contra sus opositores.
Para precisar: Cabello se ha aguantado ver ante sus ojos cómo Rodríguez trabaja afanosamente en reabrir la Embajada de Estados Unidos en Caracas, así como el envío de cuantiosas cantidades de petróleo al norte mientras que Washington vigila que el crudo venezolano no salga a países como Cuba, China, Rusia e Irán, eso sin mencionar la genuflexión de la “interina” ante el director de la CIA.
Al final, ni una sola gota de petróleo dejará de recibir La Habana por órdenes directas y claras de Trump.
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