Hay 15 buques en estos momentos sin movimiento en el golfo de Venezuela, por tal motivo se teme que PDVSA se vea en la obligación de cerrar pozos debido a la poca capacidad de almacenamiento.
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene muy claro que el control del petróleo venezolano es fundamental para garantizar la geopolítica desde el Caribe, especialmente con la enorme injerencia de regímenes como el de Cuba, China, Irán y Rusia, autorizados por el chavismo para manejar las riquezas energéticas de Venezuela a cambio de nada, pues la presencia de estos países en el área petrolera nacional no se ha traducido en beneficios tangibles para los ciudadanos: es suficiente ir a un hospital, recorrer escuelas y liceos o presenciar la decadencia de carreteras y autopistas principales, solo por mencionar algunos.
Trump, que es un hombre innato de negocios, se ha reunido este viernes 9 de enero con los directivos ejecutivos y representantes de las principales compañías petroleras estadounidenses, es decir, se encontró cara a cara con la “crema y nata” del control energético mundial, confirmando la presencia de ExxonMobil, Chevron, Marathon, Halliburton, Aspect Holdings, Eni, Shell, entre otras empresas vitales.
En esta reunión, el mandatario estadounidense les garantizó la seguridad en el territorio, un aspecto fundamental para los petroleros que tienen amargas experiencias de nacionalizaciones durante la era de Hugo Chávez, como es el caso de ConocoPhillips y la misma ExxonMobil, que ha sufrido dos confiscaciones como lo explicó su director ejecutivo, Darren Woods.
Trump quiere inversiones en la industria petrolera venezolana y sabe que necesita crear las condiciones necesarias ya que de lo contrario sería una burla y otra decepción, pero para eso el presidente estadounidense está garantizado a través de la presión la colaboración evidente de Delcy Rodríguez, designada presidente encargada de Venezuela ante la ausencia pública y notoria de Nicolás Maduro.
Serían necesarios 100.000 millones de dólares para reactivar la industria petrolera de Venezuela
No obstante, en estos momentos la industria petrolera de Venezuela le hace frente a varios problemas, entre ellos la falta de espacio para almacenar el crudo que se está extrayendo, considerando que hay informes que indican que los tanques terrestres están hasta los topes, obligando a PDVSA a apostar por los llamados buques fantasmas que le permiten contener el crudo y trasladarlo de manera subrepticia a puertos rusos, chinos, cubanos e iraníes.
De acuerdo al diario El Economista, se habla de hasta 90 millones de barriles de crudo flotante que están en viejos petroleros dispersos por varias partes del mundo, pero hay 15 buques en estos momentos sin movimiento, varados, en el golfo de Venezuela, por tal motivo se teme que PDVSA, la empresa estatal de petróleo, se vea en la obligación de cerrar pozos debido a la poca capacidad de almacenamiento.
Según Bloomberg, por lo menos tres superpetroleros (Crag, Galaxy 3 y el Kelly), que son buques capaces de transportar algo más de seis millones de barriles de petróleo, permanecen también varados en aguas venezolanas, a lo cual se le suma el buque Romana. Los tres superpetroleros mencionados están cargados con crudo pesado valorado en unos 300 millones de dólares.
Es importante destacar que esa reactivación de la industria petrolera de la que tanto ha hablado Washington pasa por entender la realidad de la misma: Francisco Monaldi, profesor de Políticas de Energía de la Universidad Rice de Texas, explicó que se requieren unos 100.000 millones de dólares en inversión para que Venezuela pueda alcanzar 4 millones de barriles diarios, es decir, superaría los 3,5 millones de barriles que la nación caribeña producía tradicionalmente.
La situación en Venezuela mantiene tensa calma, todavía en espera de avances sustanciales en materia de redemocratización y cese de la represión y persecución, de hecho, se mantiene el aliento mientras el régimen cumple y libera a todos los presos políticos, tal como se ha exigido tanto interna como externamente.
Y es precisamente esa estabilidad, seguridad y garantías lo que inversionistas petroleros esperan para poder iniciar sus labores en territorio, mientras tantos los venezolanos seguimos con mucha atención y permanecemos vigilantes sobre el desarrollo de estos históricos acontecimientos.
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