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Delcy/Trump: ¿qué nos deja esa llamada? | David Caballero

 


El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, tuvieron su primer contacto telefónico desde que el primero decidiera poner de cabeza a la nación sudamericana para tratar de enmendarla. 

Ambos mandatarios se apresuraron a publicar sus impresiones tras la llamada, resaltando, por supuesto, el carácter “cortés” de la comunicación y la productividad de la misma. Trump, por su parte, dijo a periodistas en la Casa Blanca que Rodríguez es “alguien con quien trabajamos muy bien”, mientras que la encargada de Venezuela destacó que ambos abordaron una “agenda bilateral”. 

Por ahora, y partiendo de lo que ellos comunicaron, parece que las relaciones entre Washington y Caracas avanzan viento en popa, sobre todo en el marco comercial, que es donde de momento se han enfocado, pues esta ha sido hasta ahora la prioridad del gobierno estadounidense. 

Pero observando la cordialidad que prima en los actuales contactos entre ambos gobiernos, el venezolano común —y cualquier persona, en verdad— pudiese detenerse y pensar que, más allá de la reanudación de las relaciones comerciales entre ambos países, la situación en Venezuela puede quedarse estancada en solo esto y no avanzar hacia una transición real, que al final es lo que se aspira. 

Pero hay que detenerse a ver los contrastes para evitar la confusión. 

En apariencia, si partimos de la lectura completa de los mensajes que ambos dieron posterior a la reunión, pudiese encontrarse un choque de posturas. Mientras Rodríguez habla de bilateralidad, como si se tratase de un acuerdo entre pares —que efectivamente pudiese serlo, de no ser por la fuerte presión que mantiene Estados Unidos sobre el país sudamericano—, Trump desmonta esta tesis cuando agrega que Rodríguez “nos da todo lo que pedimos”. Por supuesto, si se lee al revés también cambia la perspectiva. 

La cuestión radica en que desde Washington hay una constante observación sobre lo que está ocurriendo en Caracas, supervisando que se vayan cumpliendo cada una de las exigencias y, aunque algunas puedan tardar más que otras, de igual manera se van ejecutando. Además, como dijimos más arriba, la presión es constante. 

¿Es necesario que Delcy mantenga su retórica antinorteamericana y siga hablando de Estados Unidos como si se tratara de un igual y no de una potencia? Pues claro que sí. Primero, tenemos que recordar que el plan de la Casa Blanca para Venezuela, en su primera fase, busca mantener la estabilidad del país, y Delcy, con su influencia en las Fuerzas Armadas y las bases del chavismo, es quien puede garantizarla. Para ello debe mantener su retórica —unas veces más incendiaria que otras—; de lo contrario, perdería el respeto y respaldo del chavismo de base, algo que sería peligroso y hasta fatal para los planes de estabilidad y transición. 

Este último punto hay que mirarlo con sumo interés y cuidado, pues ya hay encuestas públicas que revelan un ínfimo y casi nulo respaldo del chavismo de base hacia su actual líder. El último sondeo público hecho por Meganálisis revela que Delcy solo cuenta con un respaldo del 0,5%, demostrando que ya está en una situación delicada y que desmejorar no es un lujo que pueda darse. Es así como desde Miraflores seguiremos viendo un mensaje que pueda seguir generando alguna confusión en la población que desea un cambio urgente. Los pasos de los próximos días seguirán siendo igual de cruciales que aquel primer salto del 03 de enero. Mientras tanto, se avanza —de poco en poco, pero se avanza— y en horas habrá otro primer contacto que también tendrá que analizarse con detalle: Trump–Machado.

➨ Artículo escrito por David Caballero, periodista, con sede en Madrid (España)

Comentarios

  1. Buenos días sres de este medio informativo y al autor del escrito. Muy bueno y asertivo, aunque de este lado, y así lo podemos palpar en los dos escenarios laborales en los que me manejo, el legal y el educativo, la situación pinta igual o peor, porque la cabeza de la culebra ha resurgido en los hermanos malignos, y el enano siniestro sigue allí como garante de los intereses del cártel o del narco estado, como espada de Damocles sobre estos dos siniestros personajes y controlando casi todo el APARATAJE de seguridad, terror y sometimiento en contra de todos nosotros. Esperemos confiados en que Machado Parisca, no se deje embaucar por Trump, que luce también, muy creído en tener a la culebra domada, y se va a llevar una sorpresa muy pronto, y las dudas nuestras ya rayan en rabia e ira. Queremos justicia y se restablezca el orden constitucional, o se hagan pronto elecciones libres y justas. Están ganado tiempo y espacio. Al chavismo y al maduersmo hay que exterminarlos de cualquier forma.

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