Venezuela está más esperanzada que nunca
El júbilo de los venezolanos por la entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado, líder del país, está más que justificado. Pero los enemigos de la esperanza se han encargado de buscar y encontrar justificaciones para minimizar ese gran logro que se anota la causa por la libertad de Venezuela. “¿No entiendo qué celebran?”, se precipitaron a preguntar quienes ya no ocultan su desprecio hacia la resistencia venezolana, cuando celebramos ese premio y la presencia de María Corina en Oslo.
¿Por qué un país entero, subyugado por el más vil socialismo durante más de dos décadas, se atrevería a celebrar que el Comité Nobel reconociera su lucha y la de su líder? ¿Por qué habría de reavivar la esperanza de una nación esclavizada el hecho de que su líder pudiese burlar a uno de los Estados policiales más implacables del hemisferio?
El Nobel entregado el pasado jueves a Ana Carina Sosa —hija de María Corina, quien no pudo llegar a tiempo para la ceremonia— deja muchas lecciones a todos los actores y factores políticos involucrados en la lucha por la liberación de Venezuela, y todos estamos obligados a verlas.
Primero, que los venezolanos estamos mejor respaldados que nunca por nuestros aliados internacionales. Que nuestra resistencia, visibilizada durante años ante el mundo por líderes, dirigentes y sociedad civil, ha contado con la suficiente fortaleza para que el mundo democrático renuncie a su neutralidad y asuma un rol más activo en el apoyo a nuestra causa.
Esto se evidenció cuando el noruego Jorgen Watne Frydnes, presidente del Comité Nobel, exigió la renuncia de Maduro, marcando el cambio de postura de la nación nórdica que durante años intentó ser mediadora en el conflicto venezolano. Parece que ya Maduro no será tomado en cuenta como interlocutor.
En segundo lugar, el heroico escape de María Corina, burlando todo el aparataje del Estado policial venezolano, deja ver las claras fracturas dentro del régimen chavista. Es como si se desmoronara poco a poco la implacabilidad de un sistema totalitario que mantenía una racha positiva apresando a importantes líderes nacionales, como el caso de Juan Pablo Guanipa. La salida de Machado demuestra que el Estado venezolano ha perdido poder.
Tercero, Venezuela está más esperanzada que nunca. La expectación causada por la posible, y ahora real, llegada de María Corina a Noruega demuestra que los venezolanos continúan enfocados en su lucha, que este país se niega a rendirse y está más que nunca cohesionado y unido en su propósito más firme: la restauración de la democracia y la libertad plena.
Ver a su líder abrazar a los venezolanos en las afueras del Grand Hotel de Oslo solo insufló la llama de la esperanza de esta nación que no se rinde. Reaviva los sentimientos de los venezolanos por reconstruir los sueños que les fueron robados y mantiene intacta su confianza en su líder, mientras, con admiración por su coraje, agradecen que hoy no esté apresada como lamentablemente lo están otros líderes.
María Corina hoy pasa a ocupar un lugar junto a los padres de la patria y de nuestra democracia, en las gloriosas páginas de nuestra historia.
Nuestra nación avanza indetenible hacia su libertad.
➨ Artículo escrito por David Caballero, periodista.

Muy merecido reconocimiento a MCM muy feliz como venezolana estaremos siempre juntas hasta el final dtb
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