Chinita madre adorada, te imploro ilumines a tu pueblo zuliano y maracaibero de las penumbras del mal que hoy acechan a las buenas costumbres de tus hijos marianos, quienes deciden apostar por el declive y dar la espalda a los verdaderos problemas que hoy por hoy nosotros padecemos.
Durante años hemos sido el pueblo mas golpeado y vulnerado de Venezuela, porque jamás nos hemos rendido ni arrodillado al yugo de la tiranía, hemos batallado con resiliencia, como ciudadanos hemos enfrentado y superado con gallardía las vicisitudes a las que nos hemos enfrentado.
Hoy sin un real, madre excelsa patrona, nos niegan las riquezas que por derecho nos pertenecen, rogamos e imploramos que intercedas ante el mal y se imponga la justicia divina ante tanta crueldad, tu casa, mi casa, vuestra casa, se viene abajo en deterioro, pero con templanza seguimos de pie sosteniéndola para no decaer de quienes pretenden hoy vernos en cenizas, jamás podrán contra la fe que tus hijos cristianos y católicos profesan todos los días por ver una luz al final del túnel.
¿Entonces me pregunto virgen Chinita dónde está o dónde quedó la fidelidad a la religión?
Vale la importancia de dicha pregunta, porque algunos en su mayoría visitamos tu templo todo el año, pero otros, por otro lado, deciden hacer proselitismo político con tu nombre y con tu templo, es allí unidos como pueblo debemos rechazar tales acciones y exigir respeto a quien es nuestra madre y patrona del estado Zulia, algunos personajes dicen ser devotos, pero no son más que lobos del mal disfrazados de ovejas, para tratar de reivindicar sus pecados viniendo hasta tu templo a pedir perdón.
Hoy quienes hacemos y promovemos el bien, seguiremos de pie elevando nuestra voz ante quienes hoy por capricho, por fetiche y/o por intenciones malignas, desean acabar con los valores, principios y buenas costumbres de las mayorías de personas que nos levantamos temprano para trabajar y hacer de esta tierra forjadora de empleo, de producción ganadera y de otras bendiciones con las que fuimos premiados en esta tierra bendita, donde aquí mismo nació el nombre de nuestros país: Venezuela.

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