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Tres caminos, una encrucijada | Golfredo Dávila

 

Solo el pueblo salva al pueblo; por lo tanto, nuestra tarea es la organización, la acción y la movilización


Afortunadamente el pueblo venezolano se mantiene unido en torno al objetivo más importante: salir de la dictadura que lo oprime, para luego construir la democracia. Lo han corroborado centenares de protestas de calle, los estudios de opinión y, desde luego, la aplastante victoria de Edmundo González Urrutia en las elecciones presidenciales del 28J de 2024. Entonces ¿Por qué no hemos logrado el cambio político anhelado? El asunto no se reduce sólo a la presencia de la represión y el terrorismo de Estado. 

A nuestro juicio, ha faltado la suficiente voluntad política para echar a un lado las diferencias e intereses particulares y ponernos de acuerdo en el cómo. Para ello hay que empezar por convencerse de que no hay salidas mágicas, ni la posibilidad de que agentes extraños nos “salven. Hay que detectar y desechar el ilusionismo que inoculan a través de las redes sociales y que se convierte en nada. Advertimos, Estados Unidos está centrada en la guerra comercial con el imperio chino y en ponerle frenos a la gigantesca expansión que ha desarrollado en América y el resto del mundo. 

Existen las condiciones objetivas y subjetivas para salir del régimen: la tragedia económica y social que agobia al país se agrava día a día, la única política con la que cuenta Maduro ante el gigantesco rechazo y su aislamiento es el terrorismo de Estado, mentir ya no le funciona; hay consenso en que urge el cambio y que para lograrlo es imprescindible el protagonismo popular. El asunto a resolver es unirnos y ponernos de acuerdo en el cómo. 

Solo el pueblo salva al pueblo; por lo tanto, nuestra tarea es la organización, la acción y la movilización. Un plan que responda a la actual coyuntura política requiere enfocarnos en promover la más amplia participación de la población. Esto será posible si priorizamos en la agenda social, en todo aquello que sea de interés para la inmensa mayoría y que inspire la unión de todos los sectores. 

De los múltiples y variados problemas que constituyen la tragedia nacional, acá destacamos los tres que más se acoplan a lo señalado: 

a) El incremento desmesurado de la inflación, que nos conducirá de nuevo a la hiperinflación y la política de bonificación que ha producido la desaparición del salario, los sueldos y las pensiones. 

b) El incremento de la represión y la violación de los derechos humanos. Como parte de su enfrentamiento, la lucha por la libertad plena de todos los presos políticos debe jugar un importante papel en los meses por venir. 

c) Enfrentar la reforma constitucional y multiplicar los Comités de Defensa de la Constitución. Aunque parezca de perogrullo decir que esta dictadura no necesita de una reforma, pues sin ella viene haciendo lo que le da la gana, si debemos prestarle atención, por cuanto su mirada tiene tres vertientes, una es distraernos para alejarnos de lo más importante que es el respeto a la decisión soberana del 28J de 2024; otra es hacer legal todo las ilegalidades y desmanes que comete y, por último, pero sin duda lo más importante: eliminar el voto universal, directo y secreto para la elección de los órganos de gobierno y legislativos; y terminar de armar la arquitectura jurídica e institucional que nos conduce, desde hace bastante rato, hacia el totalitarismo. 

En síntesis, la clave es promover la organización y participación del pueblo para reforzar la lucha por el aumento de sueldos y salarios, por pensiones dignas, por la libertad de los presos políticos y en general para lograr que se cumplan los derechos constitucionales y, sobre todo, el respeto a la soberanía popular contemplada en el artículo 5 de la CRBV y expresada inobjetablemente el 28J-2024 a través del voto.

➨ Artículo escrito por Golfredo Dávila, ingeniero y líder del partido político Vanguardia Popular

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