Para muchos de mis distinguidos lectores el título les parecerá un poco cruento, mientras que para otros será una dura realidad. Lo importante del punto central que quiero plasmar con este artículo, es que para Nicolás Maduro el país es un juego; no lo toma como un territorio donde viven millones de personas a las cuales afecta gravemente con su toma burda de decisiones.
El pasado 11 del presente mes Maduro anunció y cito: “queda sin efecto el billete de 100 bolívares en el territorio nacional”. Al mismo tiempo que notificó que daba 72 horas, a partir de la publicación del nuevo Decreto de Emergencia Económica, para que las personas canjearan o depositaran los billetes de 100 Bs. en la banca pública e irlos sacando de circulación. Del mismo modo avisó que luego habría un período de 10 días para canjearlos o depositarlos ante el Banco Central de Venezuela (BCV).
Esta noticia obviamente causó un impacto y una conmoción a gran escala, puesto que el mencionado billete –como sabemos– es el de mayor denominación hasta ahora y, como si no fuese poco, dijo que el nuevo cono monetario (en específico el billete de 500 Bs.) llegaría el 15 de este mes junto con las monedas que sustituirán a los billetes de 100 Bs. Cabe destacar que durante el dicho día 15 nunca llegaron los billetes, tampoco las monedas y, como era de esperarse, todo fue caos.
Todos los venezolanos hemos sido testigos de la catástrofe que se ha iniciado producto de estas medidas; el transporte público no acepta los billetes, tiendas y comercios tampoco, las largas colas en los bancos y la cereza de la torta: saqueos, protestas y la guardia en la calle... Por esto manifiesto que el país para Nicolás Maduro es un juego totalmente perverso, en donde él mueve las piezas a su antojo y nos daña sin remordimiento alguno; siguiendo un macabro libreto en donde se nos quita poco a poco una bocanada de aliento.
Un presidente no puede tomar esta medida de política económica sin tener tangiblemente los nuevos billetes. Al tenerlos totalmente disponibles, los ciudadanos podrían hacer sus respectivos cambios, dando de esta manera la oportunidad de que éstos no queden sin efectivo, puedan hacer sus compras, pagos y, obviamente, se debe dar una plazo considerable para que todo un país pueda hacer los trámites. Dar 72 horas para que millones de venezolanos cambien los billetes no es un tiempo consciente. Pero bueno, lo que menos tiene este señor es consciencia...
Para que este proceso funcione de manera efectiva se debe estudiar profundamente la cantidad de billetes de dicha denominación que están en circulación, la cantidad de ciudadanos, los bancos disponibles y que, oportunamente, los nuevos billetes ya estén en los bancos. Dar a cambio billetes de menor denominación no solventa el problema, lo empeora, puesto que es más efectivo en circulación. La gente necesita más cantidades de billetes para comprar un mismo producto y este es uno de los grandes problemas de la inflación. Tomemos en cuenta también que Venezuela tiene un grave problema de liquidez.
Sin embargo, las desgracias para nuestro país no acaban acá, sumado todo esto a los saqueos en Maracaibo, Ciudad Bolívar, Valera, Maturín y otras localidades del país; el hecho que desde que se suscitarán los problemas con el Consorcio Credicard por órdenes de Maduro, los puntos de venta son un completo caos; las personas depositan los billetes de 100 Bs. y cuando se van a un cajero este les devuelve los mismos billetes; el cierre de la frontera con Colombia y Brasil; y el día sábado 17 de diciembre Maduro anunció que las fronteras se mantendrían cerradas hasta el 02 de enero de 2017 y que el tiempo para el canje o depósito de los billetes sería hasta la misma fecha.
Los comerciantes que no tienen culpa alguna del problema que esta pasando; es un doble daño el que hacen, tanto para el comerciante como para los ciudadanos, puesto que es un comercio menos el que tienen disponible. Posteriormente a todo de lo que hemos sido públicos, el señor dice que se tiene oportunidad hasta el 02 de enero del próximo año... Esto es demasiado macabro.
Pese a ello, el presidente dijo que los cambios serían en el Banco Central de Venezuela en Caracas, dejando sin función a la sede de Maracaibo y, todavía más cruel aún, el resto de los estados que no disponen de sedes de este banco, ¿cómo harán para realizar las funciones? Es inaudito pensar que millones de venezolanos se trasladarán a Caracas y que esa sola sede podrá realizar todo debidamente. Tomemos en cuenta también que las personas que fueron al BCV en Caracas a realizar el proceso no recibieron dinero, sino un “vale” donde constataba que su dinero estaba allí, esto según las noticias que circularon.
Por tanto y después todo lo sucedido, parece que Maduro persigue la “receta perfecta” para llevar al país al completo caos y destrucción, mientras que a los políticos que catalogamos de "oposición" los vemos sin tomar acciones teniendo un Poder Público muy importante. No es confiar total y ciegamente ellos, porque eso sería la misma novela pero con otros actores, es actuar conjuntamente con ellos y buscar soluciones al grave apocalipsis que vivimos. No podemos esperar que las cosas cambien de la noche a la mañana y que sea rápido, este desastre no se solucionará rápido, debe ser paso por paso.
Finalmente, si los ciudadanos –en su mayoría– estuvieran conscientes de que la Constitución nos brinda un mecanismo para ir saliendo de esto, ya hubieran tomado las riendas para efectuarlo. Personalmente, creo que una Asamblea Nacional Constituyente nos ayudaría mucho, de manera simple con ella, no sólo derribamos a un presidente, sino a un Estado completo y de esta manera se van creando las bases para un nuevo Estado y un nuevo ordenamiento jurídico, lo cual claramente abarca lo político, económico y social. No es fácil, claro está, pero para los que son partidarios de una vía constitucional, esta sería mi recomendación, ya que las que ha hecho la MUD han fracasado (referéndum trancado hasta más no poder, Maduro no va a renunciar porque se lo pidan, juicio a éste difícilmente procederá).
El pasado 11 del presente mes Maduro anunció y cito: “queda sin efecto el billete de 100 bolívares en el territorio nacional”. Al mismo tiempo que notificó que daba 72 horas, a partir de la publicación del nuevo Decreto de Emergencia Económica, para que las personas canjearan o depositaran los billetes de 100 Bs. en la banca pública e irlos sacando de circulación. Del mismo modo avisó que luego habría un período de 10 días para canjearlos o depositarlos ante el Banco Central de Venezuela (BCV).
Esta noticia obviamente causó un impacto y una conmoción a gran escala, puesto que el mencionado billete –como sabemos– es el de mayor denominación hasta ahora y, como si no fuese poco, dijo que el nuevo cono monetario (en específico el billete de 500 Bs.) llegaría el 15 de este mes junto con las monedas que sustituirán a los billetes de 100 Bs. Cabe destacar que durante el dicho día 15 nunca llegaron los billetes, tampoco las monedas y, como era de esperarse, todo fue caos.
Todos los venezolanos hemos sido testigos de la catástrofe que se ha iniciado producto de estas medidas; el transporte público no acepta los billetes, tiendas y comercios tampoco, las largas colas en los bancos y la cereza de la torta: saqueos, protestas y la guardia en la calle... Por esto manifiesto que el país para Nicolás Maduro es un juego totalmente perverso, en donde él mueve las piezas a su antojo y nos daña sin remordimiento alguno; siguiendo un macabro libreto en donde se nos quita poco a poco una bocanada de aliento.
Un presidente no puede tomar esta medida de política económica sin tener tangiblemente los nuevos billetes. Al tenerlos totalmente disponibles, los ciudadanos podrían hacer sus respectivos cambios, dando de esta manera la oportunidad de que éstos no queden sin efectivo, puedan hacer sus compras, pagos y, obviamente, se debe dar una plazo considerable para que todo un país pueda hacer los trámites. Dar 72 horas para que millones de venezolanos cambien los billetes no es un tiempo consciente. Pero bueno, lo que menos tiene este señor es consciencia...
Para que este proceso funcione de manera efectiva se debe estudiar profundamente la cantidad de billetes de dicha denominación que están en circulación, la cantidad de ciudadanos, los bancos disponibles y que, oportunamente, los nuevos billetes ya estén en los bancos. Dar a cambio billetes de menor denominación no solventa el problema, lo empeora, puesto que es más efectivo en circulación. La gente necesita más cantidades de billetes para comprar un mismo producto y este es uno de los grandes problemas de la inflación. Tomemos en cuenta también que Venezuela tiene un grave problema de liquidez.
Sin embargo, las desgracias para nuestro país no acaban acá, sumado todo esto a los saqueos en Maracaibo, Ciudad Bolívar, Valera, Maturín y otras localidades del país; el hecho que desde que se suscitarán los problemas con el Consorcio Credicard por órdenes de Maduro, los puntos de venta son un completo caos; las personas depositan los billetes de 100 Bs. y cuando se van a un cajero este les devuelve los mismos billetes; el cierre de la frontera con Colombia y Brasil; y el día sábado 17 de diciembre Maduro anunció que las fronteras se mantendrían cerradas hasta el 02 de enero de 2017 y que el tiempo para el canje o depósito de los billetes sería hasta la misma fecha.
Los comerciantes que no tienen culpa alguna del problema que esta pasando; es un doble daño el que hacen, tanto para el comerciante como para los ciudadanos, puesto que es un comercio menos el que tienen disponible. Posteriormente a todo de lo que hemos sido públicos, el señor dice que se tiene oportunidad hasta el 02 de enero del próximo año... Esto es demasiado macabro.
Pese a ello, el presidente dijo que los cambios serían en el Banco Central de Venezuela en Caracas, dejando sin función a la sede de Maracaibo y, todavía más cruel aún, el resto de los estados que no disponen de sedes de este banco, ¿cómo harán para realizar las funciones? Es inaudito pensar que millones de venezolanos se trasladarán a Caracas y que esa sola sede podrá realizar todo debidamente. Tomemos en cuenta también que las personas que fueron al BCV en Caracas a realizar el proceso no recibieron dinero, sino un “vale” donde constataba que su dinero estaba allí, esto según las noticias que circularon.
Por tanto y después todo lo sucedido, parece que Maduro persigue la “receta perfecta” para llevar al país al completo caos y destrucción, mientras que a los políticos que catalogamos de "oposición" los vemos sin tomar acciones teniendo un Poder Público muy importante. No es confiar total y ciegamente ellos, porque eso sería la misma novela pero con otros actores, es actuar conjuntamente con ellos y buscar soluciones al grave apocalipsis que vivimos. No podemos esperar que las cosas cambien de la noche a la mañana y que sea rápido, este desastre no se solucionará rápido, debe ser paso por paso.
Finalmente, si los ciudadanos –en su mayoría– estuvieran conscientes de que la Constitución nos brinda un mecanismo para ir saliendo de esto, ya hubieran tomado las riendas para efectuarlo. Personalmente, creo que una Asamblea Nacional Constituyente nos ayudaría mucho, de manera simple con ella, no sólo derribamos a un presidente, sino a un Estado completo y de esta manera se van creando las bases para un nuevo Estado y un nuevo ordenamiento jurídico, lo cual claramente abarca lo político, económico y social. No es fácil, claro está, pero para los que son partidarios de una vía constitucional, esta sería mi recomendación, ya que las que ha hecho la MUD han fracasado (referéndum trancado hasta más no poder, Maduro no va a renunciar porque se lo pidan, juicio a éste difícilmente procederá).
Dayana Cárdenas / @Tweeterologa_.
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